Mi velda, bueno… mi version…

En este punto, yo le pedí a Alicia que me dejara escribir, ya que siento que fue un parte aguas en mi vida.
Sé que much@s están tratando de descifrar esto de la adopción o mínimo siguiendo la historia, en mi caso, la adopción no era opción.
Alicia resumió muy bien lo que ella veía, pero dentro de mi había un rechazo absoluto, yo sabía que no iba a hacer algo así solo por darle gusto a Alicia, por “salvar” a un niño o por un “a ver qué pasa”  al menos yo no tenía los motivadores correctos y no pensaba buscarlos.
Era tanto el rechazo que un día le dije a Alicia, “¡Me quitas todas las fotos de niños que hay por la casa!” ¡Imagínate que entras y ves en el refrigerador, en el closet, en el espejo, etc, etc, etc!. ¡Niños que ni conoces!.  Simplemente yo no me iba a prestar para eso y ya estaba siendo muy molesto.
Ahí es donde intervino Vale, ella me hizo cambiar algo muy muy profundo, se oye extremo pero la verdad fue la persona que Dios uso para cambiar mi manera de ver las cosas porque primeramente ella me quiso aun cuando yo no soy biológicamente nada de ella. Vale me daba un abrazo sincero y un beso pequeñito,  eso fue lo que me hizo reflexionar.
Aun y cuando tengo dificultades para tratar niños (y adultos) Vale se reía de cualquier cara o intento de broma, como si entendiera que me estaba enseñando algo y estaba siendo paciente. Algún día cuando este grande le voy a decir todo lo que hizo por nosotros, por mí, específicamente.
Ahora, ya que el proceso está en su recta final, entiendo por qué tuvo que ser así, porque tenía que despejar mis dudas, y prácticamente era necesario instruirme para amar a una persona que no era nada mío y apenas iba a conocer, esa es la clave, amar a alguien que aún no conoces.
Es indispensable que antes de todo uno tenga claros sus pensamiento, motivaciones. De entrada  cuando se está hablando sobre adopción se sabe que no se puede tomar a la ligera, pero hay que buscar muy muy en el fondo de su ser si estás dispuesto a completar tu familia porque requiere perseverancia y fuerza.
No me gusta pensar que Eva nos necesitaba para salir de la casa hogar o de una situación adversa, sino que necesitábamos completar una familia, aun y cuando las piezas estuvieran en diferentes lugares.
Hoy, no sé si vayamos a tener más hijos, por el momento, no creo. Ya no vuelvo a decir NUNCA, bien dicen, cae más rápido un hablador que un cojo. Pero lo que sí puedo decir es que en mi mesa de cuatro sillas ya no sobra ni una y hoy mi familia está completa.

Felipe