Nuestra historia de adopción: el cambio de nombre


 

Recuerden que si tienen alguna pregunta, si puedo, la contestaré por medio del blog

Yanina pregunto: ¿Cual era el nombre de Eva antes de que la adoptaran? Y como hicieron para hacer el cambio y que no fuera tan drástico para ella?

Esa es una muy buena pregunta. Pues es un tema importante en el mundo de la adopción.

Algunas familias creen que es bueno preservar el nombre pues son los nombres que le dieron su mamá, o algunos creen que para preservar algo de su herencia. Aveces lo dejan por el hecho de que los niños son grandes y tienen conciencia y pertenencia del nombre.


Cambiar el nombre o no.

No voy a decir cual era su nombre, pero lo que les puedo decir es que tenía dos nombres largos y poco comunes.

Cuando supimos su nombre, no nos gusto, N-A-D-A, NADITA! Así que lo primero que pensamos fue en cambiárselo.

El piscólogo del DIF nos recomendaba que se lo dejáramos así, pues ella tenía conocimiento de su nombre, respondía a él, todo mundo le decía por su primer nombre, o por el diminutivo, pero dijo que era nuestra decisión.

Y llego un punto que de tanto decirlo, como que nos comenzó a gustar.

Pero la verdad es que creímos que era bueno el cambio de nombre.

Nueva vida = nuevo nombre.

Así que le dije a Felipe, que era mi turno de escoger nombre. El había escogido el de Elías, así que me tocaba a mi.

Con el nombre de Elías seguimos cuatro reglas: nombre corto, poco común, no extraño/impronunciable y que tuviera un significado que nos gustara. AH y sólo sería un nombre.

Con la princesa, seguí las mismas reglas. Estaba entre : Ana, Esther y Eva

Ana, era un nombre bastante común, así que lo descarté rápidamente

Esther no fue un nombre muy popular entre a quienes les pregunte que opinaban de los nombres, y en realidad aunque si me gustaba, no se, había algo que me inclinaba más por Eva, así que así quedo.

Me puse a buscar el significado de Eva y encontré estos dos: Fuente de vida o vida nueva

Y justamente era lo que estaba por suceder con la princesa, iba a comenzar una nueva vida

El cambio fue realmente sencillo. 

Pensamos que así como Elías responde por “gordito”, la princesa igual respondería a Eva como si fuera un apodo más

En realidad no pudimos usar su nuevo nombre mientras la visitábamos en la casa hogar, y yo pensaba esperarme hasta que ya estuviera en la casa definitivamente, pero un día, en una salida, comenzamos a decirle mientras nos señalábamos “mamá”, “papá”, “Elías”, “Eva” y así lo hicimos varias veces, luego le preguntábamos ¿donde está mamá? y ¿papá? y ¿Eva? y ella se señalaba sola!

Así de rápido, así de fácil

Para los adultos fue más difícil

Cuando la directora de la casa hogar se entero del cambio de nombre no le agrado la idea, y quizás quiso poner eso como pretexto del “mal” que le haríamos a la princesa.

La gente que la conocía, y que la ha visto después, aun y sabiendo que ahora se llama Eva, se equivocan y le dicen el otro nombre. Increíble que una niña lo haya asimilado más rápido que algunos adultos ¿no?

Pero nunca hemos notado una cara de confusión, o algún síntoma de estrés por la cuestión de que le llamen por el otro nombre, incluso ni voltea, y no responde

Eva

En la última evaluación que le hicieron antes de que la adoptaramos, decía que no sabía leer ni escribir su nombre, tampoco parecía poder pronunciarlo (por la falta de lenguaje), dicen que decía el diminutivo por el que era común que le dijeran, pero yo jamás la escuche.

Así que quizás eso fue un bonus para que el cambio favoreciera, pues siendo tan sencillo, y con el avance que tuvo en lenguaje tan rápido en tan poco tiempo, su nombre lo pudo pronunciar relativamente rápido, aunque al principio decía Ava, pero con el tiempo lo pronuncio bien.

Y no sólo lo dice, sino aprendió a leerlo y a escribirlo muy rápido (tenía 3 meses con nosotros)