Nuestra historia de adopción: hace un año la conocimos

Hoy hace un año, nuestra vida cambio de una manera inimaginable

Hace un año teníamos cita para ir a conocer a nuestra hija.

Los nervios, la emoción, la ilusión, la expectativa, igual que como la primera vez que vi a Elías en un ultrasonido. La misma sensación de: no puedo creer que sea mi hija. Claro! las cosas eran algo diferentes, pues nuestra princesa acababa de cumplir 4 años, así que se le agregaba un poco de ¿me querrá? ¿que hará cuando nos vea? ¿cómo será?

El psicólogo nos había dicho que las primeras visitas las haríamos sólo Felipe y yo. Era importante ver su reacción con nosotros, ver como nos acoplábamos nosotros tres y luego traer a Elías.

Así que ese día Felipe pidió permiso para salir temprano del trabajo y paso por mi, y nos fuimos a la casa hogar.

Todo esto es el frente de donde vivió nuestra hija. La reja blanca es la entrada principal.

A las 4pm de aquel 04 de agosto del 2011, esperábamos afuera de la casa hogar y la vimos pasar. Iba caminando de un lado a otro, llorando, y molesta. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, su cara, sus gestos, su caminar, y con ella iba una señora, quizás una de las empleadas.

La directora de la casa hogar estaba en la puerta, curiosamente no encontraba nadie las llaves del candado, cuando por fin las trajeron, ya no veíamos a nuestra princesa, nos dijeron que antes de que pudiéramos verla querían hablar con nosotros, quizás algo de rutina, quizás nos felicitarían, quizás se alegrarían, quizás nos darían más información de ella, no sabía de que trataba esto, pero estaba tranquila.

Nos pasaron a una oficina, y estábamos esperando a una persona más a que llegara.

Yo veía a las dos señoras ahí presentes (la directora de la casa hogar y su mamá) con algo de nervios, por alguna razón a la directora se la hacía difícil vernos a la cara, pero no me preocupe mucho.

Cuando por fin llego la persona que esperábamos se presentó, se sentó y comenzó a hablar. Era una licenciada de la comisión de derechos humanos, amiga de la directora de la casa hogar. Y la cosa se puso un poco complicada.

Resultaba que la casa hogar no confiaba en DIF, por lo tanto no confiaban mucho en nosotros.  Nos decían que teníamos que entender a la directora de la casa hogar, pues era como la madre de nuestra princesa, y les creí. Al final era quizás de las pocas personas que habían sido constantes en los cuatro años de vida  de ella.

Querían evaluarnos otra vez (estudios psicólogicos), a lo cual el psicólogo del DIF dijo que el ya lo había hecho, que el comité de DIF NL estaba al tanto, que no había necesidad de hacerlo de nuevo, pues insinuaban que quizás no nos habían evaluado bien.

Querían saber de nosotros, antes el psicólogo del DIF ya nos había dicho que no dijéramos más de nosotros, nada específico, no detalles, sólo lo necesario. La directora de la casa hogar hacía preguntas ¿como se llaman? ¿en que trabajan? ¿tienen más hijos? nosotros contestábamos sólo lo necesario, y el psicólogo intervenía en algunas preguntas para decirles que no podíamos decirle eso que ella quería saber.

Querían ver que eramos reales, por eso no habían dejado salir a nuestra hija, de la casa hogar unos días antes. Porque creían que el DIF se la iba a llevar con engaños de una supuesta familia que tenían para ella, y en lugar se la iban a llevar a Capullos. Por eso nos querían tener ahí.

Ellas no sabían que teníamos otro hijo con síndrome down, y por lo mismo creían que quizás esto era una novedad para nosotros, que quizás sería algo nuevo con lo que no podríamos. Pero no tenían porque saber con anticipación de Elías

La directora menciono que ella nos quería presentar como padrinos, no como sus papás, para no confundirla, y claro que eso nos puso de pelos a Felipe y a mí, gracias a Dios tanto el psicólogo como la de derechos humanos coincidieron que era mejor presentarnos como mamá y papá pues era obvio que para ella era común el termino de padrinos y quizás sería algo que asociaría con personas que van y la visitan de vez en cuando.

Yo soy de las personas que se quedan calladas escuchando, pero que mi cara dice más que mil palabras, la de derechos humanos me dijo que “¿porque no hablaba? que me notaba molesta!” … claro ! que lo estaba! estaba molesta, confundida, y con muchas ganas de llorar. No entendía, y sentía que si ellas nos ponían peros, trabas, y nos daban el visto malo, no nos iban a dar a nuestra hija. Sentía como que la podía perder, y eso claro que me tenía mal.

En fin, duro una hora toda esa “charla”, aun es fecha que estamos muy confundidos por todo lo que sucedió durante el mes que estuvimos yendo a esa casa hogar. Jamás me imagine que tendríamos ese recibimiento, y no lo digo porque quisiéramos un trato especial, pero simplemente supimos que algo no andaba bien.

Después de eso, nos dejaron pasar con la pequeña, nos dijeron que estaba en la “duela” (así le llamaban al cuarto de los bebes)

Y ahí estaba ella. La directora nos presentó como mamá y papá, y claro que ella no repitió y quizás no entendió quienes eramos, ni porque estábamos ahí. La directora le dijo a una de las empleadas que se quedara en el cuarto con nosotros, y así lo hizo. El psicólogo estuvo tantito con nosotros, pero luego se fue al pasillo de afuera, pues como era alguien conocido para ella, ella lo prefería a el sobre nosotros.

La conexión con Felipe se dió más rápido que conmigo, y aun es fecha que conmigo se enoja y me deja de hablar más que con Felipe. Por cierto para quienes no lo saben, Felipe siempre decía que el jamás tendría una niña, y sólo basto con tenerla para que cayera rendido ante ella 🙂

Ese día ella estaba algo tímida, no estaba al 100% de como era ella, quizás por ser la primera vez que nos veía, quizás era una rutina que ella tenía con las personas, al final quizás ella creía que al día siguiente ya no nos vería.

Estuvimos una hora con ella. Yo me lleve una bolsa con diferentes juguetes, galletas y jugo, y vaya que nos sirvió! Me di cuenta de lo que le llamaba la atención y lo que no, era obvio que le gustaba el jugo, pero no mucho las galletas.

Ese día paso muy rápido, pero al día siguiente la volveríamos a ver. Durante diferentes días la estaríamos visitando, primero sólo nosotros dos, y luego llevaríamos a Elías, y con el pasar de los días veríamos cuando nos dejarían sacarla a pasear.