Ser parte de una gran familia

Cuando conocí a Felipe jamás imagine la familia tan hermosa que tenía.

Quizás uno no piensa en la familia, o en lo mucho que la familia de tu novio puede influenciar para bien o para mal, al menos yo no lo pensé, y tengo la bendición de poder decir que tengo una gran familia

Navidad 2013

No sólo me han incluido en su familia sino me han hecho parte de ella, he ganado suegros, cuñado, abuelos, tíos, primos, pero sobre todo amigos.

Cuando supe que estaba embarazada, ellos nos apoyaron, jamás nos reprocharon algo, jamás nos dieron un sermón, simplemente dijeron: ¿Cómo ayudamos? Y así son ellos, dispuestos a darte más de lo que uno puede necesitar, no hablo de dinero, no hablo de un hogar, hablo de algo más

Durante un tiempo vivimos con mis suegros, cuando nació Elías vivimos en casa de los abuelos de Felipe, y ahí es donde tuve la dicha de poder compartir la mayor parte del tiempo con la familia de mi esposo

Elías con la abuela Eva – Cumpleaños 4 de Elías

Quizás al principio me aturdían un poco, porque sinceramente no estaba acostumbrada a estar rodeada de tanta gente, todo el tiempo, me dolía la cabeza, me sofocaba que siempre la casa estaba llena.

Durante la mañana sólo estaban los abuelos de Felipe, Zita el muchacho que hace de todo en esa casa, Elías y yo pero después de las 3pm llegaban t-o-d-os a comer, instantáneamente pasaba la casa de un silencio y tranquilidad, a ruido de sillas, risas, pláticas de como había estado el día en la escuela, mientras nos sentábamos todos a comer en una mesa redonda de 10 sillas donde no siempre cabíamos todos y muchas veces comimos parados aun y que en el comedor había más espacio, por alguna razón preferían estar ahí juntitos, apretaditos.

Cumpleaños no.1 de Caro

Yo pensé que la amabilidad era conmigo por ser la nueva integrante de la familia, pero me dí cuenta que no, que así son ellos, gente que te recibe, te invita a comer, te conoce, te recuerda, pregunta por ti, y hace lo que pueda por saber que eres estimado.

Tal vez no hablo mucho de ellos, pero ciertamente ellos han sido una parte importante de mi vida como mujer, como mamá, como esposa, como hija. Me han hecho sentir en confianza como para contarles cosas que a veces a otros no les cuento

Al casarme gane una gran familia, que ha estado con nosotros en las buenas y en las difíciles

Cuando nos dieron el diagnostico del síndrome de Down, jamás oí un mal comentario, sino al contrario nos brindaron todo el apoyo emocional que se necesitaba, han aprendido junto con nosotros sobre el síndrome de Down, y nos han acompañado y apoyado en cada decisión que hemos tomado, de vez en cuando nos han regañado por ser muy duros con el “pequeño”, han ido a festivales del CAM, a la graduación, del kinder, han estado al pendiente de cada historia, sin querer perderse cada detalle.

Tía amol (Raquel) con Elías y Eva

Cuando les dimos la noticia de la adopción de Eva, no hubo más que gozo! jamás nos cuestionaron, sólo se alegraron y esperaron impacientemente recibir a la nueva princesa de la familia, y la aman tanto como aman a Elías, sin importar de donde vino.

Que si alguien saco 100, que si alguien cumple 50 años, que si el sol brilla mucho, que si hay partido de los Tigres o alguien esta triste, siempre hay una excusa para hacer reunión familiar. Jamás pasa desapercibido un festejo, siempre arreglan con globos, letreros, etc porque el día debe destacarse. A los abuelos les encanta tener gente, tanta gente ha pasado por esa casa, tantas reuniones de amigos en tantos años han sido ahí, porque para ellos la casa esta mejor cuando esta llena.

Y no importa si el festejo es lejos y no podemos estar presentes, pero no nos impide estar ahí, y hacemos uso de la tecnología para estar presentes en eventos importantes

Boda tia Cely y tío Alex, desde Houston gracias a skype!

Pero quizás lo que más me han enseñado es a creer en Dios, cuando llegue a la familia yo sabía que Dios existía, pero fue ahí donde lo conocí, no por lecturas, no por canciones, sino por hechos. Es claro que Dios esta en esa casa, en cada uno de los integrantes de esa familia, porque el amor, las atenciones, sus acciones sólo pueden ser el reflejo del amor y cuidado de Dios.

Ojalá pueda seguir ese camino, de amar al prójimo, de dar sin esperar recibir algo a cambio, de ayudar a quien más lo necesita, de ser buen anfitrión, buena hija, buena madre, buena tía, y si algún día pasa buena abuela.

Ahora ya no me aturde estar ahí en medio de casa llena, porque ya no me siento extraña, al contrario he aprendido a gozarlo, a disfrutarlo y a sentirme parte de ellos