Se busca al mejor maestro/a para un niño con síndrome de Down

Cuando era niña, me gustaba abrir mis libros antes de entrar a clases, verlos y darle clases a mis muñecas, alguna vez me cruzó por la mente ser maestra, pero las cosas fueron cambiando mientras fui creciendo, pase por querer ser locutora, escritora, arquitecta, diseñadora gráfica y al final termine en Ing. en Sistemas, que aunque nunca ejercí, eso es lo que dice mi papel, lo que me acredita para trabajar en esta área.

Este último mes he estado pasando por situaciones diferentes familiares y personales que me han obligado a ubicarme y pensar  ¿qué es lo que quiero hacer realmente?

Siendo mamá de Elías, y luego de Eva, y teniendo la posibilidad, gracias a mi esposo, de poder quedarme en casa y dedicarme a mis hijos, y viendo la necesidad que había de sacarlos adelante, empecé a leer, a comprar libros, a asistir a cursos y talleres.

No ha sido fácil, ha sido un proceso de probar diferentes cosas, de preguntar por aquí y por allá, y de armarme de paciencia constancia y fe en mi misma.

El primer paso que dí, fue dejar las “terapias” y he tratado de compatir el proceso por medio de este blog y facebook, y hemos salido adelante, después de todo no ha sido imposible.

Hace unos meses se me presentó la oportunidad de dar clases de lectura a otros niños.

Aparentemente alguien vio en mi la capacidad de poder ser maestra sus hijos, y la verdad es que me aterre.

¿maestra yo? pero si no estudié eso, no tengo un “certificado” que me respalde, no soy educadora, ni psicóloga, sólo soy una simple mamá, que ha tenido que leer, buscar y aprender un poco de todo para poder sacar a mis hijos adelante, y aunque para mi eso suena poca cosa como para dar clases, para otras personas era mucho más importante ese respaldo que una certificación.

con Sofía

Dicen que la práctica hace al maestro, y algunas personas creen que la práctica que he tenido con mis hijos es la mejor prueba de que soy maestra.

Y digo ahora que lo pienso, llevo años siendo maestra, no sólo de mis hijos, sino en la iglesia. No hablo de eso aquí, pero doy clases en la iglesia, no de lectura, ni de matemáticas, sino historias bíblicas y de como aplicarlas en la vida diaria, he estado con niños desde 2 años hasta los 14 años, y la verdad es que me encanta, no sólo dar clases y platicar con ellos, sino saber que algo de lo que yo les digo puede tener un impacto en su vida, y por lo mismo procuro tener mucho cuidado, porque ser maestra es una gran responsabilidad.

Pero aun así, ¿yo maestra? 

Ha sido intimidante y una gran responsabilidad, no me lo tomo a la ligera, aun y que tengo la experiencia con Elías y Eva, se que todos los niños son diferentes, cada uno tiene su propio ritmo y sus propios retos, pero cada que veo que aprendieron algo de lo que yo les enseñe – AUN y que se que sólo soy una pequeña parte porque sus papás son los que están replicando en casa, y los resultados son por ellos – me da mucha satisfacción, cada vez que termina una clase y se reafirma en mi ser que esto es lo que soy, aun sin titulo, aun sin un certificado, soy maestra.

Lo disfruto cada segundo, desde hacer el material, ir caminando en alguna tienda y ver “que algo me sirve”, leer ideas en Internet y ponerme ansiosa para aplicarlas, mi casa esta llena de material por todos lados, y aunque oficialmente no tengo una escuela, mi casa ciertos días, a ciertas horas parece salón de clases, y saben algo? me encanta!

Pero les digo un secreto?

Tu también puedes ser maestra/o.

Tal vez no de 100 niños, o tal vez si, pero porque no empezar con el que tienes en casa, no necesitas mayor preparación, no necesitas un certificado, ni un diploma que diga Lic. en Educación, TU eres todo y más de lo que necesita tu hijo.

Sólo necesitas :

1- Un plan

Pon metas a corto, mediano y largo plazo. Escribelas. Quiero que lea, sume, reste, multiplique, ¿qué voy a hacer primero? ¿Qué edad tiene? ¿cuáles son sus habilidades? ¿cuáles son sus dificultades? Tu eres su mamá/papá lo conoces mejor que nadie, no hay a quien le interese más su futuro que a ti.

2- Constancia

Yo creo firmemente que NO hay UN método/terapia/escuela efectivo/a. Hay muchas maneras de enseñar los números, letras, etc etc. pero todo se resume en ser constante. Todos los días, un ratito, mucho juego, incorporar las metas dentro de las actividades diarias, pero tratar de hacerlo día trás día. Será difícil,  surgirán mil cosas, pero después de un tiempo se les hará hábito a ti y a él.  

3- Paciencia

No es fácil, es quizás con lo que batallamos más, y me incluyo. Respira , cuenta hasta 10, pon música, haz ejercicio, practica yoga, haz lo que sea para que te sientas relajado/a. 
Si tu lo disfrutas ………. el lo disfrutará.
Si tu tienes calma…. el tendrá calma

4- Creer que puedes hacerlo

Yo creo en ti, yo estoy dispuesta a ayudarte, ya sea con ideas aquí en mi blog o de otras páginas o con una asesoría personalizada. 

Pero de corazón, te lo digo y repito, TU tienes todo lo necesario, es más, tu eres el mejor maestro/a que tu hijo pueda tener

Sólo necesitar dar el primer paso, intentarlo y no desistir.