Secundaria, primera semana de clases!

In Integración Escolar by Alicia LlanasLeave a Comment

No sé como es que pasó el tiempo tan rápido

21 de Febrero del 2005

Estoy llorando de miedo, de nervios, de ignorancia ¿síndrome de Down? ¿qué es? ¿cómo será su vida? ¿cómo será mi vida? todo lo negativo rondaba en mi cabeza, no sabía como sería tener un hijo con síndrome de down, pensaba que la gente sería muy cruel, que se burlarían de él, que no tendría amigos, que no aprendería a leer, escribir, hablar, que probablemente viviríamos en hospitales, y el miedo de que se muriera muy pequeño…… y si vivía muchos años ¿con qué calidad de vida?

21 de Agosto del 2017

12 años y medio después, no me hubiera imaginado que estaríamos nerviosos, por que iniciábamos una nueva etapa, la secundaria!

El primer día lo lleve a clases, íbamos los dos nerviosos, pero traté de disimular mis nervios, porque no quería ponerlo mal, le dije que no pasaría nada, que todo saldría bien, entró junto con +500 jovencitos y no sé como le hizo, pero encontró entre toda la multitud a su grupo, 1ºD. Este será su grupo durante los tres años de secundaria, sus 37 compañeros serán los mismos, de los cuales sólo conoce a 4 chavitas, que son las que estuvieron con el en la primaria, los demás, todos nuevos.

Elías se está despertando a las 6 am, se mete a bañar sólo , se viste sólo, baja a desayunar mientras yo hago su lonche, se lava los dientes sólo, le ayudo a peinarse (odia la sensación del gel) y sale a las 6:50 a esperar a los papás de *N*, una compañera de su salón que lo llevan a la escuela, se va y hace fila porque a las 7:15am ya inician sus clases.

La gente cree que para estar incluidos deben de estar muy a la par de sus compañeros, y eso no es inclusión, la inclusión es que sin importar que habilidades tenga el niño, se le permita estar, convivir y aprender en el salón, al buscar hacer adecuaciones, que sea respetado en sus diferencias y que tenga amistades, y que sin importar que tanto sabe o no, tiene el derecho de estar ahí.

¿Les cuento algo que no conté antes?

Mis nervios de la secundaria, si en parte son por los muchachos, sus compañeros y los de otros salones, pero por otra parte por el equipo de apoyo y la dirección del plantel.

Elías fue asignado a la secundaria que nos tocaba por nuestra dirección, así es en la escuelas públicas de México (casi siempre), hicimos los trámites que nos pidieron, pero cuando tocó el día del examen de diagnóstico, no sabían que hacer, el maestro de apoyo, con quien yo había hablado anteriormente, se lo llevo aparte, puso el examen (no sé cómo)  y su conclusión: Elías no sabía nada! No tenía lo básico . La directora y subdirectora también hablaron conmigo, y en pocas palabras me decían que era mejor buscar otra escuela. Ese día regrese a casa muy triste, lloré mucho.

Yo sé que Elías no va en el nivel de primero de secundaria, yo sé que no lee, ni comprende, ni habla, ni escribe como un niño de 12 años, pero también sé que con el apoyo adecuado Elías puede aprender!

Y tuve que recordar que la inclusión NO es sólo para los niños mejor portados, con mejor lenguaje o con habilidades casi a la par.

¿Me preocupa? Obvio que si! Yo sé que la secundaria es diferente a la primaria, son más materias, más maestros, más alumnos, pero creo que puede ser posible, quizás no sea perfecto, pero queremos intentarlo, pero sobretodo él quiere intentarlo ¿Cómo decirle que no iría a la secundaria igual que sus compañeros?

Hable con el Secretario de Educación Especial de Nuevo León, quien me dirigió con la Inspectora de la USAER de la Secundaria, además el equipo de USAER de la Primaria (maestra, psicóloga y director) también hicieron acto de presencia en la secundaria. Leí la Constitución Política, la Ley General de Inclusión, del cual hice un resumen aquí  y decidimos seguir con la inscripción.

Ya pasó una semana, y no ha habido incidentes, el lunes tengo junta con las maestras de apoyo (que son nuevas) y veremos que pasa.

No ha sido un camino fácil, pero tampoco imposible

Tuvimos dificultades para encontrar una guardería o un pre-escolar que lo aceptara a los 3 años, pero cuando lo encontramos, fuimos muy felices, ahí empezamos el camino de la inclusión, empecé a desprendernos mutuamente, de confiar en los demás, pero sobretodo de confiar en el.

Cada cambio, como mamá me ha costado, mi corazón late rápido, me lleno de nervios de quizás recibir una llamada de algún incidente, entender que las miradas son sólo eso, y que pronto se acostumbrarían a Elías y quizás, hasta lograrían ver más allá de los rasgos.

Paso de una guardería de 15 niños, a un pre-escolar de  120 niños, a una primaria de +250 niños, a una secundaria de +500 niños, y este último fue el que lo puso a el nervioso,  pero ahora dice que ya no está nervioso, que su secundaria es muy divertida, aunque extraña la primaria.

Tenemos 3 años, que posiblemente se vayan muy rápido, espero, de corazón, logremos lo que hicimos en la primaria, de cambiar perspectivas, hacer un buen equipo y seguir apoyando a Elías para que siga avanzando.

Hoy respiro un poco más tranquila, dimos el paso, y seguimos hacia adelante.