¿Cuánto cuesta estimular a mi hijo con síndrome de Down?

Cuando recién nos convertimos en papás y nos enteramos del diagnóstico de nuestro hijo, realmente no buscamos muchos lugares de estimulación temprana, había un lugar que nos quedaba cerca de donde vivíamos, tenía reconocimientos a nivel nacional, y lo mejor de todo es que al ser un lugar público (Centro de Atención Múltiple) el costo era bajo y accesible para nosotros.

Sin saber nada, ahí empezamos nuestro recorrido , acompañados de otras mamis con hijos que tenían diferentes discapacidades,  y de profesionales de gran corazón y amor por nuestros hijos.

Gracias al Internet, los foros y grupos de msn, antes de la existencia del facebook y whatsapp, empecé a conocer a otras mamás, de diferentes partes del mundo, haciendo diferentes tipos de terapias.

Entonces ahí empezó la inquietud, de si estaba haciendo lo suficiente y de si a la mejor había mejores lugares para llevar a Elías que el CAM.

¿No vas con Unruh? ¡Neurogym es el mejor lugar! ¡Lo tiene que ver Raquel! ¿Elías no toma Ambrotose? fueron de las primeras ‘recomendaciones’ que me dieron.

Casi 13 años después, seguido escucho nombrar esos lugares, esas personas, y la lista se ha incrementado, donde los precios son altos, incluso en dólares.

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si! dolares!

Y mientras no digo que no sean buenos, ni quiero criticar a quienes hayan ido o estén yendo con algunos de los mencionados o asociados

¿Realmente hacen la diferencia?

Recuerdo en esa época, una mamá me platicó de un joven con síndrome de Down, al que conocía bien desde hacía mucho, incluso antes de que naciera su hija con síndrome de Down, el chico totalmente auto suficiente, con un trabajo de algo que le gustaba hacer, y me decía: el no fue con fulano, ni con equis ni con ye, y míralo! le va muy bien!

Y aunque la realidad es que no podíamos pagar nada de eso,no podía quedarme lamentando por no ir con los “especialistas TOP”

Así decidí aprovechar al máximo lo que teníamos

  1. Un CAM de muy buena calidad
  2. Lo que aprendía a través de otros
  3. Nuestro tiempo

Ahora que Elías es más grande, y después de adoptar a Eva, no me arrepiento de las decisiones que tomamos.

No somos de los que “nos casamos” con ciertos especialistas, hemos cambiado, porque las necesidades de nuestros hijos han cambiado constantemente, y con cada uno de los profesionales que hemos ido o nos han dado asesoría online (algunos a bajo costo, otros más costosos, unos muy reconocidos, otros no tanto , algunos que nos han hecho alguna rebaja por tener dos hijos a los que atenderan) han sido de ayuda y he aprendido mucho de cada uno.

De nada vale todo el dinero que gastes viajando, terapias,  llevando a un especialista a tu ciudad para trabajar especialmente con tu hijo, maestros particulares, tutores o sombra, evaluaciones “especiales”, suplementos, cursos, diplomados etc, si en el día a día, el tiempo no es de calidad.

Y puedo asegurarles, que de todo lo que podamos gastar o no en ellos, lo mejor que podemos hacer, es aprovechar al máximo nuestro tiempo con ellos, y no digo que se la pasen repasando letras, colores, etc etc sino conviviendo, interactuando, jugando, cantando, bailando, incluyendo en las actividades del hogar, salir a pasear, darles nuevas experiencias, nueva información , teniendo una buena alimentación y procurando una buena salud.

A lo largo de todos estos años, conociendo a personas con síndrome de Down de diferentes edades, nacionalidades, sinceramente:

No hay un camino, ni una terapia o brebaje mágico , porque nuestros hijos son diferentes, y nuestras familias son diferentes, por ende los resultados son variables.

Lo que yo comparto o intento hacer, no es para decirles este es el camino por el que deben de ir, son sugerencias de lo que nos ha funcionado con ambos (y vaya que son diferentes!), son cosas que hemos probado, que hemos intentado y que podrían intentar, muchas desde su casa.